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La enuresis es la liberación de orina involuntaria, más de dos veces al mes, una vez superada la edad de llevar pañales. A la enuresis infantil también se la conoce como ‘incontinencia urinaria infantil’.

La edad a la que los más pequeños aprenden a controlar la orina es cambiante. Por regla general, sucede cuando aprenden a usar el baño, que suele ser a partir de los cinco años de edad.

Reprimir el pipi durante la noche les cuesta algo más, pero suelen controlarlo a partir de los siete años. Lo cual no significa que no haya niños mayores de siete años que aun sigan mojando la cama.

Si la enuresis la tiene un niño que nunca ha aprendido a controlar la vejiga de manera regular, es una enuresis primaria.

Si un niño logra mantenerse seco seis meses o más y, posteriormente, sufre pérdidas de orina accidentales, se denomina enuresis secundaria.

Cuando la incontinencia se produce de noche, se llama: incontinencia urinaria de noche, ‘mojar la cama’ o enuresis nocturna.

Cuando la incontinencia se produce de día, se llama: incontinencia diurna o enuresis diurna.

 

Prevención de la enuresis infantil

 

Es muy difícil evitar la enuresis infantil, sobre todo durante la noche, ya que se trata de algo propio de su proceso normal de desarrollo.

Pero, si queremos evitar que el pequeño sufra enuresis más allá de la edad habitual, podemos probar algunos métodos preventivos:

Lo principal es no forzar al niño a quitarse el pañal si no está conductual y emocionalmente preparado. Este ha de ser un proceso gradual, llevado a cabo por la motivación y la incentivación positiva.

Lo más adecuado es quitar el pañal a partir de los dos o tres años de edad, siempre que el niño tenga interés en empezar a hacer pipí en el váter.

El niño debe orinar sin prisa, cómoda y relajadamente, con las pierna separadas y apoyadas en el suelo (evitar orinales muy bajos). Y esperar un poco antes de levantarse, para asegurarse que ha eliminado todo el pipí que tenía en la vejiga.

También podemos establecer rutinas para orinar, yendo al baño ante el primer deseo, en períodos de dos o tres horas, o empleando una alarma divertida que le avise cuando toque hacer pipí (tanto en casa como en el cole, con un reloj de pulsera divertido y la supervisión de la profesora).

Asegurémonos de que va al baño una o dos veces antes de acostarse; con un total de cuatro a siete veces al día. Y reduzcamos la cantidad de líquido que toma las dos horas previas a irse a dormir.

Es importante evitar o tratar el estreñimiento, en la medida de lo posible. El estreñimiento puede ser el causante de una mala salud de las vías urinarias y potenciar la enuresis.

Los alimentos ricos en fibra y el consumo adecuado de agua ayudarán a aliviar ambos problemas.

El sobrepeso favorece la enuresis, enseñemos al niño a llevar una alimentación saludable y equilibrada. Y no les demos bebidas con cafeína o burbujas, zumos cítricos o bebidas deportivas que puedan irritar su vejiga o producir orina adicional.

 

¿Cómo se trata la enuresis infantil?

 

Pasados los siete años de edad, si al niño le sigue costando controlar la orina, los mayores debemos encargarnos de ayudarle y motivarle para que consiga superar la enuresis infantil.

El apoyo, la paciencia, la incentivación positiva, la comprensión familiar e involucrar al pequeño en las posibles soluciones, serán claves para reducir el impacto psicológico que pueda tener en él.

No echemos mano de pañales pues, el no sentirse mojado alargará la enuresis más tiempo del necesario.

Una buena opción es la terapia motivacional, que consiste en llegar a un acuerdo con él sobre la metodología a seguir para controlar las pérdidas de orina.

Para que funcione, hay que llevar un registro de las acciones y progresos del pequeño (como un calendario), que pueda comprobar él mismo. Y es importante felicitarle y recompensarle por cada día que pase sin hacerse pipí encima.

Colocar alarmas para la enuresis es una buena elección para la noche. Estas alarmas, al detectar las primeras gotas de orina en la ropa de los niños, hacen sonar un aviso que despierta al pequeño para que vaya al baño.

Si moja la cama, es el niño quien debe encargarse de cambiar las sábanas y ponerse un pijama limpio. Esto no se es un castigo, y debe quedar claro, sino parte de su proceso de aprendizaje.

Para apoyarle, los adultos podemos dejarle los cambios preparados, con sábanas ajustables y protectores impermeables.

Asegurémonos de que el niño se ducha, y se quita el olor a orina, lo antes posible.

Si, a pesar de haber usado estos métodos, la enuresis persiste, lo mejor es acudir al pediatra. Le hará un examen médico y determinará las causas y alternativas que tenemos, pudiendo recetarle fármacos, como:

Desmopresina: reduce la cantidad de orina que el cuerpo produce de noche.

Oxibutinina: para calmar la vejiga hiperactiva.

Tolterodina: relaja los músculos de la vejiga para evitar su contracción.

Antibiótico: si el niño padece infecciones de vejiga.

 

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